
Saludo para la peregrinación a Lourdes de la Hospitalidad Diocesana de Albacete “Con María, peregrinos de la Esperanza” Jubileo Universal 2025 – 75 aniversario de la Diócesis de Albacete: “Gratitud y Esperanza”
Queridos amigos y amigas:
Un año más, con el corazón lleno de ilusión, nos preparamos para ponernos en camino hacia Lourdes. Y lo hacemos bajo un lema que resuena profundamente en el alma de nuestra Hospitalidad: “Con María, peregrinos de la Esperanza”. Este lema no es solo una frase bonita, sino una invitación a vivir con confianza, alegría y fe este tiempo de peregrinación. Nos recuerda que no caminamos solos: María, la madre que nos cuida y nos acompaña, va con nosotros. Y con ella, renovamos nuestra esperanza, esa que nace del Evangelio y que se fortalece en la entrega, el servicio y el encuentro con los más frágiles, que son el corazón de esta peregrinación.
Este año es especialmente significativo para nuestra Iglesia. En toda la Iglesia universal estamos viviendo el Gran Jubileo del año 2025, un tiempo para volver al Señor con corazón agradecido, para dejar que su gracia renueve nuestra vida. Y en nuestra Diócesis de Albacete, este espíritu jubilar se une a una celebración muy especial: los 75 años de nuestra diócesis, un aniversario que celebramos bajo el lema “Gratitud y Esperanza”. ¡Qué hermoso poder vivir esta peregrinación dentro de este doble marco de gracia! Agradecidos por todo lo vivido y esperanzados en lo que el Señor sigue queriendo hacer con nosotros y en nosotros.
Nos llena de alegría saber que este año se unirá a nosotros nuestro nuevo obispo, Don Ángel Román Idígoras, que peregrinará por primera vez con nuestra Hospitalidad. Su cercanía, su fe y su deseo de compartir este camino con todos nosotros —enfermos, hospitalarios y peregrinos— es un gran regalo y una señal de comunión. ¡Bienvenido, don Ángel, a esta familia que camina con María!
Y no queremos dejar de dar las gracias de corazón a todos los que hacéis posible esta peregrinación: a los que preparáis cada detalle con cariño, a los que acompañáis con ternura a nuestros hermanos enfermos, a los que os desvivís por servir en lo pequeño y en lo grande. Gracias por vuestro tiempo, vuestra paciencia y vuestra entrega silenciosa. Cada gesto vuestro es un reflejo del amor de Dios.
Que María de Lourdes nos acompañe en el camino, nos enseñe a mirar con esperanza, y nos ayude a vivir esta peregrinación como un verdadero encuentro con el Señor, con los demás y con nosotros mismos.
Con todo cariño, nos vemos en el camino.